Hoy reflexionaba sobre la gratitud, o más bien, el arte de ser agradecido, y los beneficios que tiene para la vida.
Cotidianamente nos encontramos con rasgos que nos impone la sociedad. Vivimos en una permanente tendencia al rechazo de uno mismo. A ser como, o a tener lo que me falta para no quedar atrás en las tendencias. Los medios nos venden productos, cuerpos voluptuosos, el compre ya, nos enferman con alimentos transgénicos y después nos venden una cura. El sistema de salud y enfermedad van de la mano de las grandes compañías y pareciera que la felicidad también depende de todos estos factores.
Quisiéramos tener otro cuerpo, otro talento, otras posibilidades de desarrollo. Escucho gente que afirma que en otros países estarían mucho mejor. "Tal vez si cambiara de contexto sería más feliz", dicen otros.
Pero la verdad es que la felicidad y la gratitud van de la mano, ¿no te parece?. ¿Alguna vez escuchaste que una persona feliz no sea agradecida?. ¿O viceversa?.
Es verdad que si siempre añoramos lo que no tenemos, nunca seremos capaces de agradecer por lo que si nos fue regalado. ¿Que quiere decir esto?. Significa que hay que hacer un trabajo interior de despedirse de algunas "ilusiones" que nos fueron impuestas. (Lo sé, lleva tiempo. A mi me lleva bastante). Recién ahí voy a poder pensar agradecidamente por aquellas bendiciones cotidianas que me regala la vida.
El poder levantarme, ver a mi familia, tener salud, amigos, agradecer por mi forma de pensar y sentir, por mi cuerpo, en que vivo a gusto aunque tal vez no corresponda al ideal de belleza de la moda actual. Aquellas "pequeñas cosas" que son tan grandes, únicas e irrepetibles.
Te dejo un pensamiento más para reflexionar que me hizo muy bien en este día. Quisiera compartirlo con vos. Lo dijo Anselm Grun, Monje, pensador y psiquiatra alemán.
"La gratitud me lleva a estar en armonía conmigo mismo y a experimentar una profunda alegría de ser como soy".
¡Que podamos vivir dando gracias por todo lo que nos fue regalado!




